Publicidad, terror y ciencia ficción. Un recorrido ameno por el catálogo de Hamaca.
Albert Alcoz
Este paseo por el catálogo de Hamaca une la subversión de la publicidad más hedonista con la agitación de la ficción más inquietante. Es un trayecto que relaciona una serie de piezas experimentales que mantienen concordancias formales y aspectos conceptuales similares, bajo parámetros narrativos dispares. La recuperación de formatos cinematográficos, la filmación en celuloide, el blanco y negro contrastado, los sonidos abstractos, la ausencia de diálogos y los ambientes enrarecidos, son algunas de las constantes de unos discursos metafílmicos desasosegados, vinculados a los géneros del terror y la ciencia ficción.
Joan Rabascall y Benet Rossell recuperan el metraje fílmico de un conjunto de anuncios del fijador de cabello Bio Dop para desmontar sus imágenes y desvelar la ridiculez de un contenido tendencioso. Añadiendo fragmentos fílmicos de diversa procedencia al material original, es como los autores transforman, conscientemente, el mensaje final. Bio-Dop (1974) anticipa, a nivel nacional, la apropiación y el desmontaje -técnica que posteriormente se dará a conocer como found footage-. Lo hace revelando pánico y aversión respecto a los códigos estereotipados de la publicidad.
David Domingo recupera la estética más enigmática del género de terror, para experimentar los claroscuros del celuloide en blanco y negro. Filmada en esplendoroso super 8, La Mansión Acelerada (1998) ejemplifica la sensación de horror que uno puede sentir ante el entorno cotidiano, el extrañamiento ante los objetos domésticos, la fascinación por los poderes telequinésicos o los estímulos por la iconografía homoerótica. Manejando brillantemente la técnica del stop-motion y los loops de la refilmación, el cineasta pone en práctica su notoria capacidad para espantar su figurantes animando lo inanimado.
The Mutant (1994) de Clemente Calvo es una película de ciencia ficción distópica, cuyo argumento resulta enigmáticamente incomprensible. Las experimentaciones visuales de esta filmación en 16mm siguen los rasgos de la absurdidad dadaísta y la desfragmentación surrealista. Juguetes infantiles, muñecos y piezas de ajedrez son los elementos que el personaje protagonista dispone a su alrededor, a lo largo de una narración desoladora que describe un ambiente decadente: el extrarradio de una gran metrópolis como Nueva York, en un futuro cercano.
Con Veneno Puro (1984) Xavier Villaverde crea una pieza de ciencia ficción que elabora, minuciosamente, una narración angustiosa de estética cyberpunk. Entre decorados, luces de neón, vestidos, peinados y maquillajes indudablemente ochenteros, se erige un argumento vampírico que pone a prueba las posibilidades de la imagen electrónica. Las saturaciones lumínicas y las experimentaciones cromáticas del formato videográfico resaltan unas acciones inconexas, sucedidas como un juego de espejos, ciertamente asfixiante. La realidad y la ficción quedan distorsionadas a partir del visionado, por parte de la protagonista, del largometraje King Kong (1933) de Merian C. Cooper y Ernest B. Schoedsack. El día y la noche se confunden mediante el surrealismo de una pintura discordante como El imperio de las luces (1954) de René Magritte. El acompañamiento de temas musicales del My life in the bush of ghosts (1981) de Brian Eno y David Byrne provocan una atmósfera alucinatoria con aires de pesadilla. La película puede verse como el Arrebato (1980) del vídeoarte, en la medida en que parece la puesta a punto (errónea) de una videoinstalación en circuito cerrado. Auténtico miedo metafílmico.
Albert Alcoz
Licenciado en Bellas Artes por la Universidad de Barcelona y Máster en Cine Documental de Creación por la Universidad Pompeu Fabra. Especialista en cine experimental y cine documental. Escribe el blog Visionary Film, programa las sesiones Amalgama, colabora con Blogs&Docs y forma parte del proyecto web venusplutón!com. Ecribe artículos para diferentes medios y realiza piezas experimentales.