Rock and Roll es una de las obras que configuran la triología Love, Death and Rock & Roll.
Una de las piezas más exquisitas del realizador y también de las más teóricas por el extremo al que lleva su reflexión estética sobre la materia del cine, y el modo en que su materia prima: “la realidad”, se transforma a su paso por el ojo de la cámara. Los sentimientos amorosos que en su caso se conectan siempre con la idea de creación misma, las melodías del rock, como banda sonora imprescindible de ese escenario, y la muerte, como última escultora de la obra de arte, reaparecen en este poema visual regado de geometría y tierna melancolía.
Compuesta por tres partes, como suele ser habitual en el director, que prefiere las realidades impares a los juegos de dobles, la película utiliza un recurso formal hermosísimo para hablar de las asociaciones personales que todos guardamos vinculando el cuerpo, la música y la memoria. La fisicidad el amor, arropada en esas melodías que las acompañaron, se plasma a través de improvisadas composiciones dibujadas con portadas de discos y fotografías de cuerpos desnudos, Un juego estético de fragmentos y bidimensionalidad muy eficaz por la sensación mental, que nos genera; y que rápidamente contrapone a las tomas abiertas, de exterior, “vivas”, de un caballo, para hablarnos de esas dos esferas en las que a veces nos sentimos divididos: cultura e instinto.
Evidentemente, una vez más, se transparentan sus preocupaciones por conciliar realidad y ficción, y la sospecha de que ambas comparten territorios comunes e intercambiables.
Luis Cerveró es uno de los realizadores españoles con mayor proyección internacional. Su se despliega tanto den anuncios publicitarios, como en videoarte, documental, video-clips o cine experimental.
Todas su piezas, independientemente de su formato final, comparten una búsqueda de anti-forma y anti-estilo que se convierte al final en su sello. Todas destilan con más o menos intensidad, las preocupaciones por reconciliar realidad y ficción, creación y vivir cotidiano. Entre sus últimos trabajos, destaca la aclamada nueva cabecera que desde 2006 viste el programa cultural Metrópolis de TVE2.