Istishara está hecho de sueños, o mejor, de palabras y rostros que hablan de sueños. Una serie de personajes aparecen ante nosotros y nos cuentan aquél sueño que nunca han podido olvidar, ese que una vez despiertos deja una marca en nuestra consciencia, una marca que ya no nos abandonará jamás, que ya siempre nos acompañará, unas veces para alertarnos y otras para evadirnos, una marca, en definitiva, que nos enseña a mirar la vida de otra manera.
Este vídeo, realizado con una gran sencillez y cercanía, se compone de varios pasajes (entrevistas a distintas personas) hiladas mediante fundidos a negros e imágenes transitorias de una naturalidad tal que nos hacen entrever el lado poético que toda nuestra vida y los elementos que la conforman a nuestro alrededor encierran. La materia con que están hechos los sueños parece moldear la superficie de este vídeo también, en ella encontramos miedos, satisfacciones, deseos, símbolos, metáforas, signos.
Uno de los primeros entrevistados, una vez que ha terminado de narrarnos un sueño en el que aparece montando una mula con alas capaz de volar, añade el comentario que su madre le hizo cuando éste, siendo todavía un niño, se lo contó: “eso es bueno, hijo mío, significa que estás buscando la vida".
Puede que tenga razón y que la vida sea eso, pasar volando por el tiempo, al menos este vídeo nos abre las puertas a poder pensarlo así.
En Istishara, el sueño es tratado como un pasaje entre mundos paralelos. Hacer que esos mundos coincidan en un mismo plano, y que al hacerlo se inauguren un sinfín de nuevas interpretaciones, que se conforme un nuevo terreno donde salir a buscarnos a nosotros mismos y poder, así, entender mejor de qué están hechos nuestros placeres, nuestros miedos y deseos, nuestros imaginarios, es sin duda la tarea que Toni Serra ha sabido desempeñar aquí con fortuna.
“Dame la mano y nada te sucederá”, dice otra mujer cuando pasa a contarnos el sueño que más le ha marcado, uno en el que su marido aparecía para protegerle; otra nos habla de su padre ya difunto: “me llamó: toma, hija mía esta flor, ve a dársela a tu tío y dile que venga, que su sitio está aquí junto al mío". Mi tío murió el viernes –añade-. En su libro “Manifestaciones de la Belleza” del escritor persa del siglo XII Najmudin Kubra., escribe: “El sueño es el hermano de la muerte”, esta exclamación parece atravesar los 14 minutos que dura este vídeo.
Antes de terminar, uno de los entrevistados nos cuenta el siguiente sueño: “me escapaba de casa siendo yo muy niño y al llegar al patio de la escalera encontraba a Pegaso abriendo sus alas ante mi, en ese momento yo ardía en deseos de montarlo, subía a él, despegaba rompiendo la cristalera y volábamos hasta el cielo.
Si miras con atención te darás cuenta que también en este vídeo Pegaso está a la espera de que lo montes y eches a volar lejos, tan lejos como la fusión de los sueños aquí narrados, y los tuyos propios, te lo permitan.