Este trabajo de Badiola que sigue ahondando en su interés por los estereotipos de identidad sexual se elabora a partir de una frase de la artista estadounidense Diane Arbus que dice: “Creative people must deal in secrets” (La gente creativa debe de tratar con secretos). La escena principal del metraje está ocupado por un hombre que rotula la sentencia sobre una camiseta blanca mientras que de forma paralela aparecen imágenes de su vida cotidiana en los aledaños de la pantalla, como si estas hubieran sido captadas a través de un agujero. Estas mirillas nos adentran a la realidad cotidiana de este personaje (desdoblado en dos diferentes personas) al que solo podemos llegar a conocer por los objetos que le rodean, por la decoración de su casa, por los cuadros que cuelgan en las paredes, por los libros que consulta.
Sus secretos, su intimidad nos es desvelada en pequeñas dosis, por lo que de pronto nuestra mirada se vuelve cómplice de la cámara voyeurística que capta las diferentes escenas. Nuestra curiosidad nos hace ávidos observadores de los momentos que de forma discontinua se nos presentan. De esta forma solo podemos llegar a aventurar sobre la identidad del personaje a través de retazos de imágenes, de fracturas en su actividad diaria. De esta forma Badiola genera una fuerte crítica a las nociones cerradas o unitarias de identidad, abriendo el campo de lo especulativo a la ambigüedad de los actos presentados.