Un vídeo juguetonamente introspectivo. Con la mirada del cámara / autor en pausa aparente contempla desde la puerta una habitación con referentes paradisíacos mientras se escucha una música dance que insinúa un situación divertida. Ante la imagen estática se van pixelando en función del ritmo distintas secciones, como el ataque de un virus informático que acaba devorando el cuadro entero.
«En ningún lugar, en parte alguna.» (Manel Clot)
Un vídeo inclasificable que mezcla intencionadamente los géneros documental, el terror, el videoclip, o para video jockey. Un juego de múltiples filiaciones potenciales donde el resultado es la construcción de una identidad (oculta tras la cámara) y apuntada mediante pistas dispuestas en la habitación que son alternativamente codificadas.
Recorriendo apresuradamente las calles nocturnas, como escapando angustiado de una situación el autor en primera persona, portando la cámara, entra en un portal sube unas escaleras hasta acceder a una habitación con la cama en el suelo vestida de leopardo y un gran cartel de playa paradisíaca ocupando toda la pared. La mirada repasa rápida y detalladamente cada objeto del cuarto. Un panorama de naturalezas muertas que van desde lo más gay a lo más tosco. Tras el recorrido la mirada regresa hasta el quicio de la puerta donde se detiene a contemplar insistentemente el interior que va mutando a ritmo de la música. (Hasta ese momento todo sucede en silencio, de repente comienza a sonar el mega hit de ese verano). Un acceso obsesivo que da paso a la calma excitada.
El sonido resulta familiar, uno de esos temas que en su momento no paran de sonar mañana, tarde, noche en radio y televisión. «Una autentica pesadilla» del eurodance holandés asociado con la escena gay que acabó siendo banda sonora de la “Vuelta ciclista a España” de 1997, "Up & Down" de los Vengaboys. Con una música y letra pegadiza su esencia sensual contrasta con la quietud de la mirada que va codificando, en función del ritmo, distintas zonas de la imagen. Ensimismado ante la escena, siente el sonido salpicando sus sensaciones sobre el entorno.
El vídeo “Basado en hechos reales” está profundamente relacionado con su trabajo fotográfico, de mismo título, que Juan Pablo Ballester comenzó en 1997. Una serie de obras sobre la condición del individuo contemporáneo, su espacio, la extrañeza y las nuevas relaciones personales que envuelven la fragilidad personal. Una búsqueda tanto de la seguridad como de la evasión, en este caso, en su habitación. Pero, aún así, “Basado en hechos reales” es una obra que incita a que cada uno saque sus propias conclusiones.
Música: Vengaboys, "Up&Down"