A partir de una película de ciencia ficción de los años cincuenta llamada “La tierra contra los platillos volantes”, Kikol Grau realiza un videoclip para el grupo musical Tarántula, cargado de imaginación, acción y destrucción. Las imágenes apropiadas de la película de Fred F. Sears son el elemento visual que permite plantear, y desarrollar, un ataque frontal hacia algunos de los puntos estratégicos de la ciudad de Barcelona.
Este plan beligerante sirve para ilustrar el tema “Antisitema Solar”, perteneciente al disco “Humildad Trascendental” (Producciones Doradas, 2009). Joe Crepúsculo, Daniel Granados y Vicente Leone son abducidos por un objeto sin identificar. Desde el interior de un plantillo volante los tres componentes de Tarántula, acompañados por un enigmático piloto, despliegan su arsenal bélico, fulminando todo lo que encuentran a su paso, sin ningún tipo de miramiento.
Los planos del largometraje norteamericano sirven para dibujar una trama narrativa, hilarante e hiperbólica cuyo motivo principal es la simulación de la destrucción de edificios emblemáticos y monumentos reconcibles de la Ciudad Condal. Derribando sin contemplaciones la Torre Agbar de Jean Nouvel, la estátua de Colón, la torre Mapfre y el Hotel Arts, el vídeo musical muestra la desintegración del Capitolio de Washington como si fuera el Palau Nacional de Montjuïc. Equiparando unos edificios con otros, se establece un juego de asociaciones donde, por ejemplo, “el monumento a nada” que es el obelisco de la Diagonal con Passeig de Gràcia parece haberse desmantelado, por el choque de un platillo volante.
En esta representación de estética low-fi se entrecruzan fragmentos en blanco y negro de la película original con grabaciones en vídeo actuales. Entre ellas se añaden efectos de sonido de armamento, figuras recortadas y dibujos de colores que saturan los contornos de los elementos en movimiento, resaltando un comportamiento canalla de estética inevitablemente naïf.