Un vestuario masculino después de una sesión fuerte de deporte. La ropa sudada se esparce por el suelo mojado. Alguien recoge toda la ropa meticulosamente, con la ayuda de los deportistas, y la guarda en una bolsa de plástico. A partir de este momento, el deseo, el olfato y la sexualidad entrarán en escena.
Álex Francés, quien al principio del vídeo recogía la ropa de los jugadores de rugby, la organiza cuidadosamente: todas las camisetas sudadas una encima de la otra, los calcetines, los pantalones y los calzoncillos. Con sus dedos va resiguiendo las costuras, los rastros del sudor y de la lucha en el campo.
Una vez que todas las prendas están organizadas creando casi un dibujo humano, nuestro personaje se desnuda y, lentamente, se tumba encima de la ropa de los chicos, buscando con su olfato los rastros de todos ellos, sintiendo con su cuerpo la lucha masculina que se ha librado en el campo de juego.
Otro personaje aparece en el vídeo. Una mujer mayor lava la ropa recogida en el vestuario y posteriormente la dobla. Veremos a la mujer duchándose, ofreciendo su cuerpo sin pudor. Frente al desnudo de la anciana, el personaje masculino proseguirá su búsqueda de contacto con los jugadores de rugby: lentamente se pondrá todas las piezas de ropa. Distintas capas de sudor y la presión de las telas nos ofrecerán una imagen distinta de su cuerpo.
Javier Codesal, conjuntamente con Álex Francés, investiga en “Padre Hembra” la construcción dual de la identidad, la mirada a los otros, el deseo y la fragilidad del ser humano.