Punto de Vista’09

Posted in festivales by admin on the March 12th, 2009

Hace algunas semanas nuestro particular vaquero Vicente Vázquez realizaba una crónica en clave western sobre las clases magistrales de Ross McElwee en la sede de la SGAE en Barcelona. Vicente apuntaba con certeza hacia algunos de los lugares comunes que atenazan y constriñen el debate en el campo del documental. Básicamente mencionaba el debate sobre la ética, tras el que se mencionaban cuestiones estilísticas y representacionales de amplio recorrido. De fondo, el ‘realismo’, claro está.

Pues bien, hicimos las maletas para acercarnos a la quinta edición de Punto de Vista, el festival de documentales -de cine, reza el título, pero visto lo visto deberíamos aparcar el celuloide como eje legitimador- de Pamplona.


Llegamos el jueves por la tarde, día en que la organización había programado la charla de Antonio Weinrichter, profesor asociado de la Universidad Carlos III de Madrid, crítico cinematográfico y miembro del comité asesor del Festival de Las Palmas entre muchas otras cosas. Weinrichter dio un repaso de algo más de dos horas por los caminos del cine de apropiación en el documental y experimental con motivo de la publicación del libro Metraje encontrado. La apropiación en el cine documental y experimental, que es una reformulación de su tesis doctoral, ha sido editado como acompañante del ciclo comisariado por el mismo autor y parte de la colección del festival. Lastrado por una voluntad exhaustiva y con un equilibrio peliagudo entre la didáctica y la obviedad, la ponencia sorprendentemente se alejó de las publicaciones del propio Weinrichter, frecuentemente agudas y mucho más ágiles: como ejemplo, véase Desvíos de lo real. El cine de no ficción , T&B Editores, 2004. Nos hubiera gustado presenciar un análisis menos sectorial y por ende más operativo de la apropiación y el remontaje dada la relevancia que este tipo de prácticas tienen en la producción audiovisual actual. En nuestra opinión resulta difícil o al menos poco fructífero, hablar de apropiación y remontaje dejando de lado prácticas que algunos han denominado como cultura del remix el VJing o los mash up entre otros. Por supuesto, hay algo utópico en nuestra solicitud, dado que el libro y el ciclo se presentan en términos históricos cinematográficos y no de actualidad. Ahora bien, si los festivales son estructuras que se sustentan fundamentalmente en la novedad y la escritura historiográfica es interesante en cuanto plantea cuestiones sobre el presente, quizá sería interesante explorar esos trasvases de forma más arriesgada, convirtiendo el legado del que habla Weinrichter en algo vivo y peligroso, demostrando esas conexiones de manera palpable y no embalsamándolas en las prácticas aisladas de una serie de cineastas/artistas que aparentemente funcionan en un estrato sociocultural autónomo, reflexivo y metalingüístico.

Tal y como apunta Weinrichter en el catálogo del festival, “la fusión actual de ambas tradiciones (el cine de compilación y el found footage) en un cine de no-ficción que ensaya la escritura experimental ha terminado por definir un nuevo paradigma del archivo, cuyo potencial se multiplica exponencialmente cuando se considera la nueva cultura de la copia digital, que rebasa ya el terreno propio del cinema” (1). Por consiguiente, hay que aplaudir iniciativas como la presente, pero si, como se apunta, ciertas formas de producción audiovisual han rebasado las salas de cine tendremos que empezar a ampliar esas fronteras. Otros ciclos como D-Generados, co-coordinado por el propio Weinrichter y con varios trabajos del catálogo de Hamaca, sería un inicio por trabajar en esa línea.


Viernes, sábado y domingo en el cine, con proyecciones desde las 10:30 hasta las 22:30. A continuación, un resumen necesariamente parcial de lo que vimos:

-Ambos disfrutamos mucho con el Benning más psicodramático en Landscape Suicide (1986), en el que se reconstruyen los perfiles de dos psycho killers de forma inquietante. A modo de deriva crítica-cinéfila, encontramos lo que nos gustó imaginar como referentes para alguna escena sonada de Michael Haneke. En todo caso, el ciclo dedicado a James Benning, con la presencia del director en el festival, fue una de las actividades sonadas y más preciadas por los seguidores del radicalismo estético. A pie de sala se seguían debates sobre los planos fijos de Benning sobre lagos, nubes, trenes y demás. Desgraciadamente vimos poco, pues luego uno se da cuenta que la descripción (tan sencilla y tan fundamental en las sinopsis de Benning) no siempre se ajusta al desarrollo fílmico.

-Disfrutamos, aunque de otra manera, Project Grizzly de Peter Lynch (1996), documentalista canadiense al que el festival dedicaba otra retrospectiva. Como pudimos comprobar durante las explicaciones que brindó tras las proyecciones del ciclo, Lynch acerca, en nuestra opinión, el documental a unas formas de producción más propias de la ficción: diseñando rodajes extremadamente cortos y muy guionizados, en los que los acontecimientos precipitan voluntariamente el pico dramático para desatar el conflicto esencial del personaje y constituir así narraciones ortodoxas. En definitiva, las dos películas que vimos, Project Grizzly (aquí una de las pocas imágenes de archivo de las que Lynch utiliza en su filme) y The Herd (1998), arrastraban los convencionalismos del cine narrativo convencional a través de una espectacularización de las historias y una construcción de la narrativa en torno a lo mítico. En su voluntad por construir una historia de Canadá, Lynch recurre al paisajismo y a una cierta planicie en el diseño de los protagonistas, lo que le aleja de la microhistoria que aparenta interesarle y lo sitúa en la épica un tanto vacua.

-Nos perdimos la retrospectiva de Ben Rivers y el ciclo ‘Heterodocsias‘, una de las secciones fijas del festival y siempre interesante. Tras el proyecto ‘La mano que mira‘ del año pasado, esta vez Punto de Vista programaba ‘Sin Fin. Encuentros con las películas inacabadas del cine documental español‘. Proyectos inacabados de Eugeni Bonet (eGolem), Lola Salvador y Carlos Molinero (Godard en las fallas) o José Antonio Sistiaga (Sin fin, a propósito de los encuentros de Pamplona de 1972) daban pie a un debate con las realizadoras que explicaban los dimes y diretes de los filmes involuntariamente convertidos en obras abiertas. Una ocasión que tiene visos de excepcionalidad, pero que sería genial encontrara continuidad por la geografía española y en el mercado editorial.


-Una de las sesiones que más disfrutamos fue la de “las mujeres”. Programadas todas juntas, Barbara Hammer,Lourdes Portillo, Virginia García del PinoAlina Rudnitskaya aportaron un amplio abanico reflexivo sobre el cáncer de ovarios, el tráfico de drogas, la familia y la domesticación femenina en Rusia. Así enumerados da la sensación de caos psicotrópico y, sin embargo, la doble sesión del sábado por la mañana (junto con la película de Adrius Stonys, Cuatro pasos) fue rica en variedad y en opciones dramáticas. A Miguel le gustó Un caballo no es una metáfora, de B. Hammer, por su valentía expositiva de la enfermedad cancerígena de la autora mezclada con una valentía barroca a la hora de explorar las posibilidades cromáticas de la edición digital (algo que a muchos asistentes les pareció redundante). Los dos reímos una barbaridad con el gamberrismo y la frescura de Al más allá (L. Portillo), una suerte de fake reporteril que juega sin complejos con la performatividad de su actriz principal -que encarna a una directora de cine-, la desmitificación de la historia mexicana y las posibilidades alucinatorias del periodismo de investigación. Mi hermana y yo de Virginia García del Pino enmudeció al respetable -sala llena- con su recontextualización de conversaciones de terapia familiar en el entorno lúdico de un parque. Los tres, ejemplos de esas otras vías que mencionábamos al inicio, lejos de cierto dogmatismo realista que se basa en la observación y en el consabido verité, además claro del palmarés final.


Hubo más vídeos y películas, pero esto fue lo más destacado. Por supuesto, nos quedamos sin ver toda la segunda semana de festival. Aun así, sacamos las siguientes conclusiones:


-Afianzamiento de la propuesta de Punto de Vista, tanto a nivel local como nacional. Más público, una programación interesante y variada, aunque lejos de la locura torrencial de otros festivales, una organización rigurosa y un equipo cohesionado y entusiasta son elementos que hablan a favor del proyecto pamplonica. Desde luego, es una cita fundamental para hablar sobre documental. Ahora falta que el trabajo de Carlos Mugiro, Ana Herrera y Gonzalo de Pedro entre otros cale entre los responsables de las políticas culturales de la comunidad autónoma y se construya un contexto crítico en torno al audiovisual documental (o no) en el foro navarro.

-Cuestionamiento de los límites de la representación realista. Desde hace ya varios años, la equiparación de un estilo y una retórica realista con el documental está en crisis. Nos llamó la atención en este sentido el énfasis en algunos tropos (la observación, el paso del tiempo, el silencio, etc.) que han hecho y hacen fortuna entre parte del pensamiento crítico documental de este país. Por supuesto esos debates suceden antes fuera de la sala que dentro, pero como apuntaba Vicente en su reseña de la charla de McElwee (quien, por cierto, estuvo en Punto de Vista en 2008 ) aparecen y reaparecen en cuanto se pasa un micrófono entre la audiencia.

Quizá este último punto sería una de las sugerencias que nos atreveríamos a hacer a los responsables de Punto de Vista. Es decir, más allá de las presentaciones y los turnos de preguntas y respuestas con los/as directores/as antes y después de las películas, tal vez sería interesante crear algún tipo de charlas, conferencias o debates sobre temas del documental contemporáneo. Una vez más, el programa es exigente tal y como está planteado y seguramente un festival no parece el marco idóneo para estas propuestas. De todos modos, pensamos que aportaría claves de reflexión fructíferas.

Y aquí volvemos de nuevo a la charla inaugural de Antonio Weinrichter. En efecto, ésta dejaba en el aire una pregunta fundamental, no sólo para el desarrollo del festival sino para el acercamiento a las políticas audiovisuales contemporáneas. A saber, la importancia radical de la educación audiovisual en el mundo actual. Entre otras, iniciativas como Punto de Vista plantean cuestiones sobre cómo relacionar el cine, el documental y sus tradiciones con una actualidad dispersa y muy densa. La aproximación a fenómenos contemporáneos desde la contextualización histórica y viceversa -cómo historizar y reescribir el pasado a la luz del presente multimedia- son asuntos que afectan de manera decisiva a nuestro estar. Una solución consiste en el consabido apocalipsis: muerte del cine, de la historia, de la vanguardia. Otras, menos deterministas y más complejas, están por escribirse.

http://apropositodepuntodevista.blogspot.com/

Usue Arrieta y Miguel Fernández Labayen

(1) extraido del texto que introduce el ciclo “la segunda vida de las imágenes” en el catálogo del festival.

2 Responses to 'Punto de Vista’09'

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  1. kastendeuch said,

    on April 6th, 2009 at 10:55 am

    “Nos perdimos la retrospectiva de Ben Rivers”

    aquí el enlace a una crónica completísima:
    http://www.blogsandocs.com/?p=371

    y otra tb muy completa a lo de benning:
    http://www.blogsandocs.com/?p=372


  2. on March 4th, 2010 at 7:26 pm

    [...] y la remezcla en el audiovisual contemporáneo, como ya señalara Miguel Fernández Labayen en su día, a través de otras prácticas audiovisuales colindantes como pueden ser el culture jamming, el [...]

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