Trilogía del silencio la conforman tres acciones en las que las mujeres vuelven a ser protagonistas. En las tres situaciones, el silencio, la incomunicación y la soledad se sitúan en primer término. Tres escenarios muy distintos son el marco de acción de estas mujeres entre las que se incluye la artista: una calle transitada, el interior de una casa, y una oficina.
La forma adoptada, que se sirve de la yuxtaposición de planos, y juega con la velocidad de imagen, logra un efecto de “realidad doble”, pues a la escena “realista“de partida, se le superpone un “plano ilusorio” que comenta la primera escena y establece un diálogo crítico con ella.
Como ocurre en otras obras de la autora se despliegan diversos significados, por una parte su interés por analizar el papel de las mujeres en la sociedad actual y su búsqueda de una identidad propia, por otra; la pieza remite a asuntos más universales como el asilamiento psicológico de los individuos en la sociedad actual y los problemas de comunicación que genera la sociedad capitalista.
En la primera escena asistimos al abandono que sufre una mujer pobre tirada en la calle, aludiendo a la feminización de la precariedad. Sobre esa situación se superpone la imagen de la artista que trata de acostarse junto a la mendiga, aunque al estar rodadas en planos distintos esa comunicación termine siendo imposible y sólo funcione en un plano virtual, mental…
En el segundo escenario, cuatro mujeres comparten un momento de intimidad en la sala de estar de una casa, pero aun compartiendo el mismo espacio, no se comunican. Aunque modifiquen sus posturas no hay contacto; se repliegan, se cubren el rostro… se cierran en su mundo interior. En un determinado momento la artista se sitúa delante de la escena y mirando a cámara saca de su boca distintas palabras escritas en trozos de papel que juntas permiten leer la sentencia:“palabras que se ocultan”.
En el fragmento final, la artista, sentada en una mesa de oficina remueve compulsivamente papeles, aludiendo al trabajo y al estrés laboral. Sobre esta mujer espídica se superpone una mujer lúdica, mágica… que hace pompas de jabón y que nos invita a “otras realidades ” a las vías de escape del juego, los sueños y la creación.