Podríamos decir que Fragmentos se nos presenta como una suerte de diario personal de la autora.
Como el propio título indica, este vídeo se compone de fragmentos, de registros visuales que al yuxtaponerse construyen una narración subjetiva. Un ‘collage audiovisual’, como definió Eugeni Bonet a obras que partiendo de fuentes de una amplia gama (literarias, estéticas, filosóficas o visuales) y entrecruzando diversos discursos, disuelven los bordes entre los géneros elementales (documental, narrativa etc.), que se nos presenta a modo de reflexión en voz alta sobre distintos aspectos de la sociedad globalizada: precariedad laboral, colonización cultural, construcción de la realidad por parte de los medios de comunicación, cuestionamiento de representaciones de géneros y del pensamiento categórico sobre identidad y sexualidad, etc..
Un salón-comedor en una casa de un barrio periférico de Malabo capital de Guinea Ecuatorial (ex-colonia española que obtuvo su independencia en el año 1968). El televisor al que nadie presta atención, emite la programación del canal internacional de Televisión Española. Los constantes fallos de recepción se intercalan con las imágenes y sonidos de la retransmisión, un ballet sobre El Quijote.
Un restaurante de comida china en Malabo. Distintos elementos culturales y signos reconocibles de un mercado global se mezclan. En el televisor se emite el debate en el Senado español sobre la intervención de España en la Guerra de Irak.
Imágenes registradas en un supermercado de Los Angeles. El sonido de la radio retransmite las noticias sobre los resultados de las elecciones de noviembre del 2000 en USA
Joan Crawford interpretando a Vienna en la película Johnny Guitar mientras suena “ Sometimes is hard to be a woman” (a veces es difícil ser una mujer).
La música, como en la mayoría de los trabajos de Martí, cobra gran importancia en Fragmentos.