Este vídeo forma parte de una de las series o líneas activas que se alternan en la andadura artística de Juan Crego. Pertenece al género de lo que él mismo denomina “paseos”: zanganeos recreativos de observación paisajista por espacios abiertos, generalmente rurales, aunque no necesariamente bucólicos según cierta propensión tópica. Algunos de estos paseos videografiados no pretenden ser otra cosa que reportajes privados, bien personales, voluntariamente alejados de aureolas y rimbombancias estéticas. En más de un caso, el autor ni siquiera ha pretendido su trascendencia pública. Tal como sugiere el título, en “Verano: paseo y recuerdos” se superponen –de manera literal por momentos, y mediante efectos diversos: encadenados, sobreimpresiones, incrustaciones (“keys”)– el reportaje subjetivo (cámara en mano) de un recorrido andariego y otras imágenes retenidas de unas vacaciones de estío.
La afición “paseante” de Juan Crego es toda una constante en su obra. Muchos de los vídeos que se adscriben a dicha dirección se designan simplemente por la especificación de un lugar y una fecha (“Tolosa, octubre 1989”, “Cañicosa, abril 1994”, “Barakaldo, abril 1995”). Algunos ni siquiera se han exhibido públicamente, dando prioridad a otros de un calado no tan privado. Sin embargo, las mismas ideas han alimentado otros proyectos, procesos de trabajo e incursiones instalativas con o sin vídeo de por medio: “Paseo caminando (I-II)” (2002-2003); “Paseo y recuerdos” (2003)…
Y, tal como otras de sus realizaciones pueden contemplarse desde el ángulo de una rehabilitación estética del empaque denegado a las prácticas audiovisuales privadas, de “amateurs” o aficionados, los paseos de Crego conllevan implícitamente cierta reivindicación de la figura del “artista dominguero” de afectos paisajistas.
Al fin del vídeo, el punto de vista de la cámara se eleva sobre el horizonte hasta descubrir un cielo de nubes y claros. En este movimiento vertical, ascendente, late un sentido poético, sin abandonar la prosa cotidiana del mundo.