»El vídeo AI. Artificial Innocence nace de una contradicción. Se basa en tres elementos fundamentales. Unos amigos que están aquí, el mar que hace de puente, que implica la historia, que practica la distancia y unos cambios de luz que vienen de informaciones cruzadas, documentos de un cuento. Adición y suma de fuentes, imposición y olvido de posturas. Es un vídeo abierto a nuevos ciclos.»
En este vídeo, Maite Cajaraville desarrolla una de las múltiples ilusiones virtuales a las que accederemos en un futuro próximo. Dos chicos y una chica relajados en el ciberespacio, representado por la imagen real de una playa. El chroma key no disimulado justifica que estas figuras floten sobre las imágenes. Ellos están sentados en una paz somática, relajados, incluso aburridos, la música optimista de vídeojuego acompaña su actitud. Sobre el cielo de ese mar pasan unos aviones, ellos continúan en una placidez autista mientras estalla el paisaje y la música ideal se confunde con sonidos de drama. El trío se aburre, uno tira piedras al mar con un cielo verde de guerra digital, cada vez que lanza estalla una bomba y se escucha su explosión. Su actitud no cambia. Tras varias explosiones los tres continúan relajados, ausentes de su entorno. Panorámica hacia un cielo blanco mientras vuelve el feliz sonido electrolounge que pierde fuerza con ecos de estallidos al fondo.
Una de las funciones del arte ha sido construir imágenes, modelos virtuales de mundo. El paisaje virtual, espacio de desenvolvimiento de la comunidad cibernética, puede llegar a reproducir las pautas de comportamiento del mundo real. A través de estas imágenes de frívolos rituales ligadas a las utopías kitsch de felicidad, en este vídeo se halla una advertencia ante la realidad de esa panacea, hoy en día inaccesible, y las consecuencias aislacionistas que traería de ser cotidiana. El ensueño artificial se hace añicos al ser consumido y dejar de ser excepcional, porque no hay mejor refugio contra el caos doméstico que el universo cartesiano, porque más allá de la pantalla existe una realidad descompuesta causado por los mismos que generan la ilusión, porque la apatía no diferencia realidades.
Finalmente este vídeo lo que hace es plantear interrogantes como, ¿que es lo que no existe? ¿no resultará tan rápida la permutación al mundo virtual que aleje al usuario de la realidad? ¿hasta donde se puede llegar para entretener? ¿esta inocencia será la próxima inteligencia? ¿realmente se está produciendo una revolución o sólo es un espejismo?
Edición y montaje: Pepe Arcos y Maite Cajaraville
Captura y digitalización: Fernando Forte
Audio: David Gómez