Convertido en un trabajo paradigmático del vídeo feminista español, la obra se sirve de la apropiación de atractivas y glamurosas imágenes portadoras del imaginario canónico de la pareja normativa, para replantearnos los valores ocultos que conllevan. El montaje se convierte así en un “des-montaje” que nos previene de las operaciones de control utilizadas por las sociedades del capitalismo avanzado. Utilizando formas estilizadas, espectaculares e hipnotizantes logran sus intereses.
La lingüística del vídeo es clave, en las imágenes aparentemente perfectas, a modo de viñetas de cómic rosa, se insertan pequeños detalles de esas mismos cuadros, que a modo de agudo microscopio, descubren arrugas, pliegues, aristas, permitiéndonos entrever la perversión que subyace bajo esas “estampas envidiables”; desenmascarando como bajo esa “hiperrealidad inconsistente” se fomenta el consumo y se asientan valores conservadores y sexistas.
Las autoras que formaron el colectivo Erreakzioa-Reacción en 1994, realizan desde su militancia feminista, talleres, exposiciones, seminarios y un conjunto de piezas firmadas colectivamente prefiriendo las disciplinas consideradas marginales como el vídeo, el cómic o el dibujo, a los géneros tradicionales.
En este trabajo la reflexión se centra en el proceso de espectacularización de nuestra sociedad. Como vaticinó Debord, el espectáculo devora todas las formas de representación y las termina desnaturalizando hasta el límite. Adormecidos bajo cualquiera de sus formas: información, propaganda o publicidad, los individuos se han acostumbrado a vivir en esta burbuja dominante de la que es difícil salir para tener un pensamiento crítico.
El colectivo Erreakzioa-Reacción lo fundan en 1994 en Bilbao: Azucena Vieites, Estíbaliz Sádaba y Yolanda Buyes buscando estrategias de deconstrucción de los discursos dominantes; fundamentalmente los referidos al cuerpo de la mujer y al tratamiento que de ella se da en los medios. La técnica y el tratamiento formal elegido para cada proyecto son fundamentales para el colectivo pues a través de esta forma se emiten mensajes nuevos de reapropiación crítica. Sus trabajos destilan un feminismo encuadrado en las corrientes postestructiralistas y construccionistas, pero sin excluir otras miradas feministas y sobretodo previniéndonos siempre de los peligros de la institucionalización de las políticas de género.