Alicia bajo cero se construye como un elegante poema visual tejido a partir del rodaje de imágenes fijas en estudiados movimientos, y recurriendo a la fragmentación del cuerpo. El uso del blanco y negro acentúa la sensación de memoria antigua, de retorno a los recuerdos, y de algún modo homenajea al cine vanguardista clásico.
Villaplana, que también es escritora, desarrolla un videopoema en el que la melancolía y el sueño coexisten. Viejas fotografías son el punto de partida de un relato interrumpido que se expresa a través de los versos y del cuerpo de una mujer que nos habla tanto de la celebración del deseo como del desamparo. Todo ello acompañado por una hipnótica música. Un refinado y experimental juego estético, que no persigue generar historias cerradas, sino la exploración espiritual, la narrativa poética.
Un poema visual que entronca con el cine surrealista en su factura, sobretodo con el cine de la gran cineasta Maya Deren. El uso de la cámara lenta, los planos subjetivos, constituyen un ensayo sobre tiempo y espacio dislocados, poniendo al descubierto sentimientos, ansiedades y emociones. La palabra móvil, que interviene junto a la imagen, se transforma en deseo. La melodía lejana se rompe al ritmo de los cuerpos.
De nuevo Virginia nos muestra un relato abierto, sabiamente interrumpido… pues los riesgos del “discurso roto”, que navega en el territorio de la ambigüedad creativa, siempre merecen la pena… pues nos permite penetrar “en procesos de pensamiento distintos”, en guiones que se reescribirse continuamente en nuestra mente.
A lo largo de sus trabajos, Virginia ha mostrado un gusto por la combinación de distintas narrativas, siendo clave el diálogo entre lo poético y lo teórico. Su discurso prefiere el fragmento, las ralentizaciones, los cambios de formato, la imagen robada, los primeros planos, las "repeticiones" de frases claves, la colisión interacción entre imagen y palabra.
Alicia bajo cero forma parte de una trilogía que lleva por título Narrativas disidentes, vídeo poema y música electrónica. Esta trilogía parte de la escritura poética en contacto con la producción cultural de los cuerpos y la música electrónica. El conjunto toma como eje central la música electrónica y se compone, además, de los vídeospoemas: Mujer trama (1996) y Nuit. Not even so (Ni por ésas). Largometraje experimental (2002)
Si leemos la propuesta que hacia Teresa de Lauretis planteando los retos que debería asumir el cine que se desarrolle bajo una mirada feminista es fácil pensar en la obra de Virginia Villaplana. Lauretis aboga por asumir el reto de presentar una mujer múltiple, heterogénea, diversa, compleja…y Virginia lo logra sin sobresaltos, sigilosamente, pero con firmeza.