Un espacio interior derruido, plagado de pintadas, recorrido en plano secuencia sobre cuyas paredes van apareciendo stencils denunciando en proclamas las manipulaciones del poder sobre la gente alienada. Las efímeras apariciones de individuos que ocupan provisionalmente el lugar con su expresiones, y rastros de trabajos que van mutando provocan una iluminación…
«Las convenciones del arte son alteradas por las obras de arte (…) El arte que funciona cambia nuestra forma de entender las convenciones, al alterar nuestras percepciones.» (Sol LeWitt)
Una cámara, mirada, va recorriendo las ruinas de un edificio (un entorno para ritos iniciáticos de comunidades que se aíslan del bullicio burocrático) entre búsqueda y huida, va uniendo distintos espacios y memorias de la casa abandonada. Un espacio de confrontación donde las paredes semiderruidas y pintadas se han convertido en lugares que son canales gráficos de comunicación de conflictos. Nuevas expresiones culturales asociadas a lo urbano (y que quiebran el hegemónico discurso mediático de las estructuras arquitectónicas oficiales) como vehículo para la visibilización de alegatos espontáneos (reinterpretando y simulando citas populares) a través de proclamas delatoras y liberadoras de los habitantes de este submundo.
A través de la animación gráfica de graffitis y stencils sobre los muros pintados previamente, van apareciendo consignas sobre la manipulación histórica y mediática del poder sobre la sociedad. En “Ruled by Dead People“ la acción de pintar recobra un sentido cada vez más alejado de sentimientos románticos en pro de una ingeniería del trazo electrónico. Figuras de graffiteros que aparecen y se desmaterializan entre los muros, como momentos oníricos en pausa, donde sus espíritus se muestran para legitimar las pintadas. Artistas callejeros que ejecutan su obra en la ciudad, fantasmas del futuro en un dejavu actuando sobre las ruinas de la era industrial en la expresión de mensajes provocativos para el espacio público.
En esta secuencia única, plagada de acontecimientos alternativos superpuestos en una sola dimensión lineal, Delacrew desarrolla altas dosis de grafismo tecnológico confeccionando un macromontaje ininterrupido, que transgrede la experiencia visual cotidiana del espectador urbanita, para enunciar con su habitual potencia visual conceptos alternativos globales, del inconsciente común, en un montaje rápido, fresco y dinámico heredero de las aplicaciones y prácticas veejeis del grupo. Cierre abierto, como acciones sutiles sobre un relato lineal inconcluso con saltos y discontinuidades concluyendo con una paradoja.